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Lanzarse en plancha sí vale para ganar en los Juegos Olimpicos

Una de las fina­les más con­tro­ver­sia­les en los jue­gos Olím­pi­cos, fue la final de 400 metros pla­nos, don­de Shau­nae Miller, se lan­zó en plan­cha jus­to cuan­do pare­cía que la carre­ra ter­mi­na­ba a favor de su com­pe­ti­do­ra la esta­dou­ni­den­se Ally­son Félix, el video:

Aun­que según se ve no es la pri­me­ra vez que ocu­rre algo asi, pues algo simi­lar ocu­rrión en el 2008:

En todo caso, la pren­sa hablo mucho del tema por ejem­plo el pais.com lo des­ta­ca de la siguien­te for­ma:

El avan­ce de Félix, que gana­ba metros como a cáma­ra len­ta; la defen­sa terri­ble de Miller, que no cedía, que no cedía. La meta, a la que nin­gu­na lle­ga­ba. A cin­co metros de la línea pare­cía que Félix, final­men­te, podría sumar el oro de los 400m al de los 200m de Lon­dres. A dos metros, vien­do ya inevi­ta­ble su derro­ta, Miller se lan­zó en plan­cha hacia la línea a la que ya no veía cómo lle­gar.

Shaunae Miller en el momento del planchazo. DAVID J. PHILLIP AP
Shau­nae Miller en el momen­to del plan­cha­zo. DAVID J. PHILLIP AP

Según las reglas del atle­tis­mo, es total­men­te váli­do, citan­do la mis­ma fuen­te:

El lan­za­mien­to en plan­cha de Shau­nae Miller en la final de atle­tis­mo de 400 metros de los Jue­gos Olím­pi­cos de Río, y su pro­cla­ma­ción como gana­do­ra de la carre­ra, es legal. Lo que cuen­ta en las lle­ga­das a meta de atle­tis­mo es el tron­co, inde­pen­dien­te­men­te de la altu­ra a la que se cru­ce la meta. “La lle­ga­da de Miller es per­fec­ta­men­te legal; no cuen­ta el cue­llo, no cuen­tan los bra­zos, es el tron­co el que deter­mi­na el tiem­po”, expli­ca Simón Igle­sias, pre­si­den­te de Comi­té Nacio­nal de Jue­ces de la Real Fede­ra­ción Espa­ño­la de Atle­tis­mo.

La Pho­to finish de la con­tro­ver­ti­da final de 400.

Photo finish de la controvertida final de 400.  (AP)
Pho­to finish de la con­tro­ver­ti­da final de 400. (AP)

Otro asun­to es si lan­zán­do­se con los bra­zos por delan­te se gana tiem­po. La pis­ta, ade­más, es como una lija a esas velo­ci­da­des, con la posi­bi­li­dad de lesio­nar­se. Al per­der el apo­yo de los pies con el sue­lo se pier­de tam­bién la posi­bi­li­dad de con­se­guir un últi­mo impul­so, con lo que el com­pe­ti­dor más cer­cano podría ade­lan­tar­se en la últi­ma zan­ca­da. “A esas altu­ras de una carre­ra olím­pi­ca de 400 metros, don­de las atle­tas lle­gan casi sin oxí­geno, exte­nua­das, no creo que ten­gan tiem­po de pen­sar si tirán­do­se gana­rán tiem­po”, opi­na Igle­sias.

Bueno el asun­to es que ganó.