Eran los días cuando las noticias hablaban de los impactos de la gripe A (H1N1), (en sus inicios se le denominó gripe porcina), todos andaban pendientes de las noticias y de comentarios que se generaban en la ciudad, había una especie de rumores un tanto alarmistas respecto al tema, el ambiente en la Universidad no era la excepción, que por ahí alguien ya tenía el virus y actuaban con sigilo para no crear el pánico, muchas veces era solo eso un rumor.
Por mi parte coincidentalmente, me tocó vivir una gripe veneno, fui al medico al hospital y me dijeron que era una gripe normal, no me dieron reposo por que me inyectaron y me dijeron que ya me pasaría, asi que me encontraba tranquilamente trabajando en mi oficina con la puerta cerrada por el frío que hacía y la bulla que venía del exterior, junto a mi oficina está la dirección de una de las Escuelas de la Universidad y al otro lado aulas de los mismos.
Alrededor de la una de la tarde un ruido más fuerte invadió mi oficina y era en mi puerta, como cualquier persona (curiosa) fui a abrir la puerta para ver que pasaba y saber el origen del ruido, era como de una moto sierra que cortaba la madera de la puerta, al abrir, de pronto una gran nube enorme llegó a toda la oficina, invadiendo mi garganta y llevándose el poco aire que podía respirar por mi nariz tapada.
Estaban fumigando el pasillo y las oficinas de la Escuela de Junto a mi oficina, sin tomar en cuenta que había personas que no somos de esas áreas y que estábamos trabajando, no hice más que taparme la nariz y la boca y salir corriendo, al igual que muchos estudiantes que estaban en otros espacios de ese edificio a esas horas 13h10, con lo ojos llorosos, la nariz tapada y un ardor de garganta terrible salí al almuerzo, ese día no pude comer por que me dolía la cabeza y no me sabía a nada lo que intentaba comer.
Resulta que para no despertar el pánico entre la gente, ante un caso en esa Escuela, les dieron libre dos días por que tenían que fumigar, dos días libres a los administrativos de esa oficina por que es peligroso, pero al resto de la Universidad no comunicaron nada y tampoco pensaron en las oficinas junto a las áreas que fumigaban. ¿Fumigaban en secreto?
Un anuncio pegado en la puerta de la dirección era el mudo testigo de todos los actos:

El cartelito
En fin, cosas de la vida real. al final por la tarde tampoco podía entrar en la oficina por que ese olor no permitía estar en paz, y peor después de haber respirado de lleno ese gas peligroso que quienes lo ponían estaban protegidos.

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