Por motivos de trabajo y capacitación, un grupo de compañeros viajábamos cada cierto tiempo desde Ibarra hasta la ciudad de Loja, normalmente ese viaje no tenÃa mayor inconveniente por que desde Quito nos transportábamos en avión, pero resulta que justamente en el tiempo que el aeropuerto de Loja entró a reparaciones, tenÃamos que hacer el viaje desde Quito a Cuenca y desde ahà buscar la manera de viajar hasta Loja, las cuatro horas que nos separaban de nuestro destino final. Gracias a que no eramos los únicos en viajar asÃ, habÃa mucha gente que alquilaba autos o buses según el grupo.
En uno de esos viajes regresábamos en un automóvil alquilado (muy moderno y cómodo), yo iba junto al conductor, desde Loja a cuenca, como ya habÃamos terminado nuestras actividades, el viaje era por la mañana, y excepto por la gran cantidad de baches en la vìa, no habÃa mayor problema.
Después de una curva llegamos a un sector poblado, no se exactamente el nombre, el conductor redujo en algo la velocidad, habÃa una camioneta parqueada al lado izquierdo de la carretera, cuando de pronto una señora de aproximadamente unos cincuenta años, salió a toda carrera desde la camioneta hasta el otro lado que habÃa una tienda, cruzando la vÃa a toda carrera pero sin percatarse de nuestra presencia.
El conductor trato por todos los medios de evitar el accidente, pitando y frenando, pero pese a los esfuerzos la señora siguió corriendo… !!PUM!! el golpe … el espejo lateral le golpeó, y ella se chocó contra la ventana del conductor para posteriormente caer al pavimento… todos nos quedamos asustados.
El carro frenó unos cinco metros más allá pero cual fue nuestra sorpresa, antes que podamos llegar a ella para ayudarle, ella se levantó se sacudió el polvo y siguió corriendo, la gente de la camioneta no se movió para nada, simplemente nos veÃan de lo mas tranquilos.
Pese a eso le seguimos hasta la tienda, la señora un poco molesta pedÃa que le atiendan rápido por que está apurada, se le preguntó si esta bien y casi ignorándonos dijo que si. y que no tenÃa ningún problema, la gente del sector actuó de la misma forma casi indiferente al accidente, los únicos que parece estábamos preocupados eramos nosotros.
Compramos agua para el susto, la señora salió a la camioneta otra vez, los ocupantes que parecÃan sus familiares no dijeron nada ni comentaron nada, se fueron de lo más tranquilos.
En son de bromas reanudamos el viaje, todos decÃamos que – Parece que no es la primera vez que le pasa – dada la actitud que tenÃa y parece que no se dio cuenta que nosotros si Ãbamos rápido, de llegar a toparle a la misma velocidad pero de frente otro pudo ser el reultado.
En fin un extraño accidente… por la actitud de la gente y más que nada de sus parientes o amigos. Por suerte nada pasó aun que no sé si después le llegaron a afectar los golpes.