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En la actualidad nos enfrentamos a un mundo cada vez más globalizado, a un mundo competitivo donde cada empresa de cualquier sector enfrenta la competencia directa o indirecta de otras empresas, pero hay que estar conscientes que detrás de toda empresa existen empresarios, personas que dirigen las organizaciones.
En más de una ocasión se escucha la pregunta ¿Por qué Cambiar? Y como argumento se utiliza “Si lo que estoy haciendo esta bien”, nosotros por naturaleza al resolver algún problema tendemos a establecer una manera de hacer las cosas, si esa forma nos da resultado permaneceremos en ella sea por comodidad, seguridad o por que nos parece las más efectiva.
Cuando a estos elementos se le añade la experiencia que va quedando después de enfrentar continuamente diferentes problemas, se crea un proceso mental que nos mantiene alertas sobre alternativas de solución, pero cuando la monotonía, de enfrentar siempre problemas similares, o hacer las cosas siempre de la misma manera nos crea una costumbre o una inercia que implantada en una empresa muchas veces no permite el ver más allá y si alguien llega con una idea totalmente nueva y diferente a lo que estamos haciendo la reacción natural de duda sobre lo que nos dice esa persona es lógica.
Es en ese momento donde debe existir una motivación adicional a abrir nuestra mente, escuchar los argumentos y razones, evaluar los posibles beneficios, analizar los posibles costos y con todo esos argumentos tomar una decisión que podría ser clave en el futuro de la empresa, lo contrario es simplemente cerrar los ojos ante la posibilidad de Innovar.
Lo que hace que una persona acepte innovaciones es justamente mantener una actitud abierta, una mente activa en buscar diferentes soluciones a los problemas, una mente que escucha los argumentos y analiza las situaciones y no dejarse llevar únicamente por la inercia de la comodidad o seguridad ya establecida, tomando en cuenta que esa inercia no permite ver lo que ocurre en el entorno, donde los competidores ya innovaron o ya están enfrentando nuevas dificultades de nuevos productos para nuevos mercados.
La inercia es una resistencia al cambio, es decir, la materia mantiene su estado hasta que una fuerza externa la modifique, en nuestro caso podemos caer en esa inercia si no se tiene la motivación de renovarse, tratar de modificar nuestros hábitos incluso saber que podemos mejorar con la innovación y creatividad y no poner resistencia a esos cambios.