En el sector empresarial existe escepticismo y resistencia a promover centros de investigación, la gran mayorÃa prefiere importar la tecnologÃa; al igual que no existe una mayor vinculación entre el sector productivo y las universidades, exceptuando algunos esfuerzos que se expresan mediante convenios de cooperación.
Lo anteriormente expuesto afecta a la actividad de investigación de forma directa, y por lo tanto en el número de personas que se dedican a la investigación. Tal es asà que el número de investigadores en el Ecuador, para el año 2003 eran 0.16 investigadores por cada mil integrantes de la fuerza laboral, para tener un parámetro de referencia comparemos este Ãndice con el de otros paÃses, en Venezuela por ejemplo corresponde al 0.5; Chile con 1.4; España con 6.4 y Estados Unidos con 13.8. La diferencia es muy alta. (Principales indicadores de ciencia y tecnologÃa 2003)
Por otra parte si revisamos el nivel académico de los investigadores encontramos que para el año 2003, hubo 845 profesionales trabajando en investigación de ciencia y tecnologÃa, de los cuales únicamente el 10.4% tenÃa tÃtulo de doctorado, el 24.6% estudios de maestrÃa y el resto 64.8% contaba con tÃtulo de pregrado.
Según Fundacyt, Otra variable que podemos analizar es el tiempo de dedicación a la investigación para el mismo año del total de profesionales que se encontraban en las actividades de investigación, únicamente un 10% lo hacÃa a tiempo completo, y el 43% lo hacÃa menos de la mitad de su jornada laboral, el estudio no especifica la diferencia del 37% pero se asume que lo harán únicamente por horas.
Con estos antecedentes, es necesario promover la cultura de investigación y lectura desde las universidades, para ir generando un cambio de actitud y una mejor proyección al futuro como paÃs y de la sociedad en sÃ, de ahà la importancia de saber escoger también un buen gobierno.Â