6 abril, 2020

ROBEMONOS UNA VACA

Esta es la his­to­ria de un hom­bre muy sabio que inter­vino en el repar­to de una heren­cia que con­sis­tía en 35 vacas, Los here­de­ros eran tres y el padre había dis­pues­to el siguien­te repar­to: al mayor, la mitad de las vacas; al segun­do, una ter­ce­ra par­te de los ani­ma­les, y el ter­ce­ro, una nove­na par­te.
Había difi­cul­ta­des por­que la mitad de 35 es 17.5; la ter­ce­ra par­te de 35 es 11.66; y la nove­na par­te de 35 es 3.88. Como las vacas no podían divi­dir­se en esa for­ma, nues­tro sabio resol­vió entre­gar su pro­pia vaca a los here­de­ros para hacer más fácil el repar­to, y que­da­ron enton­ces 36 vacas.
Aho­ra si era fácil: la mitad de 36 es 18; y la ter­ce­ra par­te de 36 es 12; y la nove­na par­te de 36 es 4. De esta for­ma cada uno de los here­de­ros reci­bió algo más de lo esti­pu­la­do. Pero más feliz que­do nues­tro sabio por­que él había apor­ta­do una vaca y al final le que­da­ron 2 (suman­do 18+12+4 nos da 34).
Bueno la solu­ción sen­ci­lla al caso. Deja­mos para su reso­lu­ción aun­que la res­pues­ta es lógi­ca.
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