No es el segundo viaje al Lago San Pablo, si no más bien el complemento; pues de un lado estaba la imagen del post anterior San Pablo, donde los últimos rayos solares iluminaban el Imbabura, y por el otro lado estaba el sol en su proceso de ocultarse, dando una imagen igual de impresionante, como podrán imaginarse, no sabÃa a que lado dirigirme a fotografiar, pues los momentos solo duran un instante y las condiciones eran perfectas para los dos lados.

En la fotografÃa se ve el atardecer y esa construcción vieja de madera, la misma que según me comentaron, en su tiempo era el sitio de reunión exclusivo de los habitantes de Otavalo y sus alrededores, donde los domingos se reunÃan a bailar, al son de orquestas de moda por ese tiempo.

Lastima que esté tan deteriorado el sitio, que por ahora nadie puede ingresar, y es obvio por el grado de destrucción que tiene la madera, pues se corre el riesgo de caer a probar la temperatura del agua. Ah! Por cierto, en éste lago en el mes de septiembre se da la famosa travesÃa a nado en las fiestas del Yamor, pero bueno ése es otro tema.
Por ahora nada más.